Cuando recibí mi primero producto de Apple, un iPod Touch, siempre quise hacer una aplicación móvil, en ese tiempo las aplicaciones eran muy sencillas y algunas no tenían sentido por lo que creí que no debía ser tan difícil, además ya tenía algunos conceptos muy básicos de programación; sin embargo, cuando empecé a investigar un poco sobre Objective C, el lenguaje de programación para dispositivos iOS, la idea se convirtió en algo intimidante.

Cuando entré a la universidad, una de las primeras cosas que me enseñaron a hacer fue programar (lo cual es raro porque generalmente lo enseñan en los últimos años), aunque al principio pensé que iba a jalar el curso, en 1 semana se me fue el miedo, resultó que no era tan complicado ni difícil como yo creía, solo estaba en mi mente porque muchas personas creen eso así que yo también lo creía. Claro que a veces puede ser frustrante si hay un error y no sabes en donde esta o que es lo que lo origina, pero con el tiempo sucede con menos frecuencia.

Algo que a veces me pasaba cuando dejaban un proyecto o trabajo, es que al principio uno piensa que es imposible cuando el profesor te dice que tienes que hacer algo y que debe contar con ciertas características. A veces no sabes ni por donde empezar pero eventualmente lo haces y cuando lo tienes listo te das cuenta que es posible, eso fue una de las mejores cosas que aprendí en la universidad.

Este año cuando me enteré que Apple había lanzado un nuevo lengua de programación, Swift, pensé que sería una buena oportunidad para por fin desarrollar una aplicación para iPhone. Lo bueno es que en la universidad ya me habían enseñado algunos conceptos de móviles y también como programar en Android, pero de todas maneras iOS era algo totalmente nuevo para mí y que tendría que aprender por mi cuenta desde el principio. Quise hacer algo sencillo así que cogí una idea que había presentado en el curso de móviles (que por cierto al profesor no le gustó) y empecé a desarrollar mi aplicación Deudas. En unos meses ya tenía lista la aplicación y solo faltaba esperar a que la App Store permita aplicaciones hechas con Swift. Cuando llegó el momento se sintió bien porque cumplí con mi objetivo, además porque fue mi iniciativa, nadie me dijo que lo haga.

Luego de cumplir mi objetivo salieron varios objetivos más y creo que así debe ser cuando terminas un objetivo, ¡proponerte un montón más!

Claro que para hacer una buena aplicación o producto/servicio no solo debes saber programar, debes saber un montón de cosas más como marketing, diseño, etc., es por eso que también es bueno contar con un equipo.

Ya tengo una visión de como va a ser mi siguiente aplicación y aunque estoy escribiendo esto momentos antes de subirme a un avión a mis próximas vacaciones, no puedo esperar a regresar para seguir cumpliendo mis objetivos.

Puedes descargar “Deudas” siguiendo este link.